¡En descuento! MAGNIFICO SEÑOR ALONSO LÓPEZ, ALCALDE DE SANTA MARÍA DE LA VICTORIA Y APERREADOR DE INDIOS (TABASCO, 1541), EL Ver más grande

MAGNIFICO SEÑOR ALONSO LÓPEZ, ALCALDE DE SANTA MARÍA DE LA VICTORIA Y APERREADOR DE INDIOS (TABASCO, 1541), EL

N15-286

Nuevo

Disponible

$ 120.00

-40%

$ 200.00

Ficha técnica

AutorMario Humberto Ruz
Páginas274
MateriaAntropología
ISBN9688568570
EAN-139789688568576
Medidas13.5x20.5

Sinopsis

A inicios de la cuarta década del siglo XVI lo que hoy conocemos como Tabasco gemía bajo los dolores del parto colonial. Provincia rica gracias a la producción cacaotera indígena, merced a la cual lograba hacerse de los bienes comerciados desde Veracruz y Guazacoalco, enfrentaba severos cambios demográficos provocados por las nuevas enfermedades y la saca de indios, primero como esclavos y luego para sevir en la conquista de Yucatán; factores que incidieron en la producción de cacao, ya de por sí alterada debido a la baja en el mercado de esclavos indios, del cual obtenían los chontales mano de obra para trabajar sus huertas. Todo ello repercutió en el comercio que se centraba en la almendra , famoso desde la época prehispánica y ya para entonces desarticulado al haberse roto las antiguas normas de intercambio. Atenazados entre las exigencias de pago de los comerciantes y de tributo por parte de sus encomenderos, los indios se afanaban por vender lo que podían: desde tamales a los conquistadores que iban camino a Yucatán, hasta sus propios hijos. Huartos varios pueblos se negaron a tributar con la frecuencia que exigían los nuevos señores; otros decidieron emigrar a las selvas cercanas o a la vecina provincia de Guazacoalco y no faltaron quienes amenazaran con unirse a los nahuas asentados en Cimatán, región aún por conquistar que mantenía en jaque a los temerosos y escasos pobladores españoles de la villa de Santa María de la Victoria. Fue por entonces cuando, con el apoyo de Francisco de Montejo, Alonso López decidió tomar las riendas de la alcaldía. Velando por sus intereses y los del adelantado, se hizo elegir alcalde y procedió a visitar la provinia y "administrar justicia", cometiendo una serie de desmanes que impulsaron a los vecinos a quejarse ante la Audiencia. De lo que ocurrió entonces da cuenta un voluminoso legajo que rescata el detallado juicio seguido por la Corona López entre 1541 y 1545. En él se basa primordialmente el presente texto. Ni el personaje ni los cargos que se le imputaron eran comunes; él era tenido nada menos que por cuñado de Montejo - por entonces en la cúspide de su poder como gobernador de un extenso territorio que abarcaba la península de Yucatán , Tabasco, Chiapas y parte de Honduras-, y los delitos por los que se le procesó incluían acciones tan graves como el brutal ajusticiamiento de varios señores indígenas, pasando por maltratos a indios y españoles, sobornos a autoridades, despojo de propiedades a los naturales y adulteración de correspondencia oficial. El valiosísimo documento, uno de los testimonios más tempranos y extensos hasta ahora localizdos sobre la región, nos permite aproximarnos a las redes del poder, los vaivenes de la justica y, en particular, a las motivaciones y afanes cotidianos de los seres huamnos que vivieron en la Academia Mayor de Tabasco en la primera mitad del convulso siglo XVI.